De mis roces con homosexuales o tengo pegue con los maricas o si hubiera sido mujer probablemente sería lesbiana
La primera propuesta homosexual que me hicieron vino de un amigo. Éramos compañeros en la universidad, estoy seguro que el no era homosexual, supongo que nos habíamos dedicado tanto a criticar la moral y los usos y costumbres de la mayoría de la gente que para él era como llevar otra trasgresión a la práctica, pero a mí no me latió, además me parecía que se había mal viajado con los libros de Buroughs que por ese tiempo le había prestado. Solíamos faltar a algunas clases de maestros zánganos y particularmente incompetentes, nos íbamos a tomar unas chelas a lugares apartados en la universidad, discutir y debatir sobre la primer estupidez que se nos atravesara, hasta que los vigilantes comenzaron a echarnos cada vez más rápido. Entonces decidimos tomar la estrategia de “la carta robada” de Poe, la idea era que entre más a la vista estuviéramos seríamos más invisibles, así que nos sentábamos enfrente de las oficinas de las diferentes facultades, cubríamos las botellas con alguna prenda y listo, cuando se acababa el alcohol hacíamos alguna figura con las botellas y nos retirábamos, por más cerveza, a tomar a otra facultad. En verdad funcionó porque nunca fuimos echados de nuevo, luego empezamos a interactuar con las personas que pasaban, teníamos la teoría de que si uno interceptaba a alguien en la rutina de su día, podía cambiar en algo la trayectoria de su vida, así que abordábamos a la gente, a veces sólo los asustábamos o les recitábamos partes de poemas o les hacíamos preguntas filosóficas que igual los asustaban… Pero bueno, creo que ya estoy hablando de otra cosa. Pasó que en uno de esos días, frente a unas oficinas de la facultad de administración y contabilidad, el dijo que quería besarme, yo dije que haría como que no había escuchado, y que le había hecho mal leer a Buroughs, sólo se rió y dijo, “sí, verdad”. Después, todo siguió igual, hasta que, por diversas circunstancias de la vida, como que él dejara la carrera, comenzamos a distanciarnos. Por qué no accedí, porque no me nació, porque la circunstancia me parecía muy artificial y no demostrábamos nada, según yo ninguno de los dos era puto, así que tampoco defendíamos algo legítimo para alguno de nosotros. Quizá habría sido divertido hacerlo en la facultad de ingeniería, donde la mayor parte de los alumnos son hombres y se sienten bien machines. Pero bueno, pasa también que desde mi perspectiva los hombres somos visualmente de mal gusto, psíquicamente torpes y aburridos. Beu me dijo una vez que se trataba de encontrarles el encanto, pero yo sigo sin encontrárselo. Por otra parte, algo que parece contradictorio, yo puedo decir si un hombre es guapo o no, pero es algo que hago de forma artificial, basado en las reacciones que las mujeres tienen hacía ciertas formas que son más o menos agrupables y definibles, pero no porque encuentra ciertamente alguna belleza en estos. Cabe mencionar que está forma mía de hablar y de expresar mis opiniones sobre sujetos me ha valido ser juzgado por otras personas como de una sexualidad dudosa. Ja, Anyway.
La segunda vez un tipo me agarró descuidado, prácticamente me robó un beso (ja, esto se escucha súper gay). Había salido de una fiesta en el centro y caminaba por las calles de nuestra tres veces mojigata ciudad de Querétaro, eran como las 3 de la mañana y yo marchaba bastante alcoholizado pensando cómo haría para regresar a mi casa. De pronto se me acercó un carro deportivo del cual no recuerdo la marca ni modelo, dentro del cual una doña no muy vieja, estilo señora de Polanco, quien conducía el carro y era la única persona abordo, me hacía una pregunta con una voz apenas perceptible. Dado que estaba bastante alcoholizado y que ella apenas alzaba la voz, yo no entendía ni una puta palabra de lo que decía, por lo tanto me acerqué a su ventana y agaché la cabeza para ver si lograba entender qué chingados me estaba preguntando. Después de todo qué peligro podía representar una señora estirada que apenas parecía tener fuerza para hablar. Y tómala cabrón, que me agarra y me da un beso. Entonces tuve esa sensación incómoda de un bigote rasurado que me raspada la boca y sentí pena por las mujeres, porque ellas debían sentir muchas veces esta sensación, para mí nada agradable, de besos bigotones en su boca. Fuera de eso no sentí nada, ni asco, ni repulsión, ni tristeza, ni emoción, ni vergüenza, nada. Luego comencé a hacerle algunas preguntas, al antes señora de Polanco, ahora transexual posiblemente adinerado; digo, de menos debieron salirle en un buen baro el par de chichis, nada despreciable, que se cargaba, e igual el carro. Finalmente parece que se puso nervioso(a) o se asustó con las preguntas que le hice y salió acelerando a gran velocidad en su súper auto. Supongo que ahora soy la envidia de algunos sopla-nucas; yo me quedé aún preocupado por cómo volvería a mi casa, no tenía dinero y obviamente a esa hora no había camiones, pensé, “chales, le hubiera pedido un ride”.
Las conclusiones inmediatas fueron que ahora era una evidencia que el alcohol retarda tus reflejos, y que en verdad hace que veas las cosas como no son, habitualmente reconocería a un transexual a metros de distancia, exceptuando algunos brasileños que son prácticamente indistinguibles de una mujer. Pensarán ahora, que si yo digo que los hombres son de mal gusto visualmente, entonces, ¿por qué no tener algo con alguien que casi luce exteriormente como una mujer? Además, claro, de que me da ñáñaras el sólo imaginar lo que podría encontrar entre sus piernas, es justamente eso, que sólo sería algo exterior. Tengo la teoría de que por más homosexual que sea un homosexual, por más cirugías que se haga y por más que imite los gesto y el tono de las mujeres, su espíritu seguirá siempre más en el espectro de la masculinidad, creo que eso sólo podría cambiarse con una cirugía cerebral de las cuales aún no somos capaces de llevar a cavo. La forma como sucede y como se organiza el pensamiento de una mujer me parece que es completamente diferente a la de un hombre. Estoy casi segura que si se hiciera una lectura de cómo reacciona el cerebro de una mujer y de un homosexual ante ciertas situaciones, el cerebro del homosexual (con caracteres sexuales masculinos par el caso), la mayoría de las veces se seguiría comportando típicamente como el de un hombre. Y si hay algo que me parece feo, es el espíritu de los hombres. Bueno, también el de las mujeres, a veces, sobre todo cuando me dan en la madre. Y claro, están también los homosexuales que serían como mi negativo, que considera que las mujeres son sosas, estúpidas y aburridas, y por eso prefieren a los hombres como hombres, y no a hombres remedos de mujeres; pero esa es otra historia.
Ahora sigo con el porqué la psique de lo hombres me parece un tanto de mal gusto. Por lo demás, besé a otros hombres, con los mismos resultados y la misma sensación incómoda, como castigos en esos juegos manchados que se hace en algunas fiestas alocadas, igual una vez nos pasamos un beso, algo así como el teléfono descompuesto pero con un beso, se lo pasabas a quien estuviera al lado tuyo, a veces eran hombres y a veces mujeres. La idea estaba chida, aunque no era tan agradable cuando tocaba un hombre al lado, pero era como que te dijeran algo con un beso y luego tu se lo tenías que decir con otro beso a quien estuviera a tu lado.
Mis otros encuentros homosexuales, han sido tipos que me querían ligar en fiestas o reuniones o situaciones similares, lo cual me hacía sentir pena de nuevo por las mujeres, porque los hombres somos muy torpes, muy sin chiste. Supongo que ellas están echas para eso (¿o acostumbradas?), para enamorarse de brutos. Y me ha tocado variado. El tipo que te pone “atención” mientras tú le expones apasionadamente tus teorías sobre la formación del arte, pero al final te das cuenta que no te escucha, pero que hace como que te escucha porque quiere ligarte (desde entonces por pura empatía ya no hago eso yo con las mujeres, que falta de respeto ¿no?). O el tipo que parece que tiene más tema de conversación y aunque se le ve de lejos que es un jotazo de closet tú te le acercas y le haces plática, porque finalmente te importa un pepino lo que haga con su culo o donde meta su pipí. Luego ya cuando te estás tomando unas chelas con él y lo ves todo trabado, terminas diciéndole, “ya goooey, ya sé que eres puto, y que me lo quieres decir, pero como además de puto eres un mariquita no lo vas a decir, y también sé que te me quieres insinuar, y que porque parece que no tengo tantos prejuicios como otras personas también soy maricón, pero no. Y es divertido batearlos, así fue como entendí que las mujeres gusten tanto de mandarnos a la mierda; es divertidísimo. También están los tipos vulgares, las mujeres entenderán de lo que hablo. Uno una vez me ofreció varo porque dejara que me la chupara, y esas fueron su palabras; tenía cara de sapo atropellado, y si no le hago a la homofilia, menos a la zoofilia mezclada con necrofilia.
Mis conclusiones al respecto, los hombres no son muy agradables, y si hubiera sido mujer seguro sería lesbiana. También parece que me he visto envuelto en un problema de celos por parte de la pareja de mi amigo homosexual, lo cual hizo que el se distanciara de mí, como sabrán, “puede más un culo que una yunta de bueyes”.
Por otra parte esto me ha llevado a preguntarme, ¿qué es lo que los homosexuales buscan en los hombres? Estoy seguro que muchas de las personas heterosexual que lean esto no han sido acosadas tantas veces por homosexuales como es mi caso; quizá sea mera coincidencia. El hecho es que si bien no soy la persona más varonil del mundo, ni parezco de esos macho man que se masturban con una lija en la mano, tampoco tengo esa típica voz de puñal, o movimientos feminoides; por otra parte, si bien no estoy así como pal perro, tampoco soy un galán de comedia romántica, mucho menos uno tipo estrella porno de película gay, de hecho supongo que para la mayoría de las chicas de mi edad no soy atractivo, parezco un chaval que hará algunos pares de años que terminó la prepa. Y hasta donde he visto, los gusto de los homosexuales que buscan hombres y no transexuales, no varía tanto de los gustos típicos de las mujeres, ya saben, tipo Brad Pitt y cosas así, aunque los morenazos últimamente están de moda. Cómo sea, entonces ¿Por qué mi pegue con la banda homosexual? Una amiga me dijo que porque así son los hombres, le disparan a todo y haber a que le dan; otra me dijo, “es que a un hombre nada más le haces poquita plática y el pendejo piensa que ya te lo quieres coger” (¿les suena?).
Bien, mi teoría es que, en parte porque muchos hombres, quizá los que son un poco putos a escondidas, suelen rechazar inmediatamente a los tipos homosexuales, y yo prácticamente sólo rechazo a la gente que es ostensiblemente pendeja, por lo de más me importa un carajo si son negros, blancos, alvinos, judíos, budista o si en sus tiempos libres se dedican a cachar granizo con el culo; y en parte, por lo que dicen mis amigas: a los hombre nos das la mano y nosotros te queremos coger el pie, la pierna, el culo (hablando en sentido literal pues).
Usted, lector homosexual heterosexual o bicicletero ¿Cuál es su opinión?

