No quiero hablar
Mi lengua lamió los labios,
mi boca mordió la lengua;
el habla quedó sangrada.
Las aves yacen en el suelo,
Deshuesadas, irredento.
Cáscaras de plumas
Que un perro acuna
y mece entre sus dientes.
27/2/08No quiero hablarMi lengua lamió los labios,
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Etiquetas: Algo para los botes de basura 17/2/08Poesía y destrucción (un tributo y no a Paul Dirac)4,1,14,9,5,12,1
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Etiquetas: Algo para los botes de basura 5/2/08No sé de qué trata este largo post(teorías-vida-estadodeánimo) Yo, un día, hace unos días, estaba triste o algo parecido, en realidad no lo sé y tampoco sé por qué, así que invento algunas teorías. Siempre invento teorías, algunas muy estúpidas, extrañas... creo que como sea (aquí viene otra teoría) no tenemos certeza de nada y sólo nos quedan las teorías de las cosas (“cosas” quiere decir lo que sea... por otra parte, algún tipo listo vendrá a decir que, luego, tenemos la certeza de no tener certeza de nada... el lenguaje, la mierda y todo se va a la mierda), mejor si no están tan equivocadas. Pero lo cierto es que ni siquiera podemos vivir verdaderamente la vida, demasiada compleja (no quiero decir complicada, es otra cosa), ni la conciencia ni, siquiera, la “inconciencia” dan para tanto. Y es que es desde ahí o allí, desde esos lugares que se la vive, desde esos lugares comunes a mi, a los otros (a los que reconozco con una mirada, que me reconocen con otra mirada, como el testimonio de una distancia insalvable, permanente), pero como digo, no dan para tanto; todo el tiempo partes de la vida, de nuestra propia vida, se nos están escapando, por más concentración budizenchaulintaoislamangadelmuerto que hagamos. Una voz misteriosa, la de tu conocidísimo sensei Kuachi-Machi-Kachi, te dice: “vive el presente”, y uno: “qué.. ¡ah (obtemperando [asientiendo pues, para los no-nerds o ratón-de-biblioteca-gusano-de-libro como yo])!.. ¡puta! ya se me escapó, ¡puta! ya se me volvió a escapar por pensar “!puta! ya se me escapó”, ¡puta madre! Ya se me volvió a escapar por pensar “¡puta! ya se me volvió a escapar por pensar “!puta! ya se me escapó””, ¡reputisimamadre! Ya se me volvió a escapar por pensar “¡puta madre! Ya se me volvió a escapar por pensar “¡puta! ya se me volvió a escapar por pensar “!puta! ya se me escapó”””... (rubato, ad infinitum, tempo libero... no sería lindo que uno pudiera poner indicaciones así como en la música escrita: ironicus vivace o sarcasmicus dolorosa o etc.). Pero bueno, el punto es que no sé. La primer teoría al respecto de mi estado de ánimo fue muy falsa, la segunda estuvo mejor, un poco más congruente, aunque igual eso no quiere decir nada, sólo parece más adecuada, de acuerdo con el estado de ánimo por el que pasaba. Pero quizás un día lo hable, lo haga hablar o lo haga existir con palabras para alguien, en un momento adecuado, si acaso los hay.. sí... un día, talvez, y yo diga “...recuerdas ese día que estaba triste, tú?... pues todo empezó así, esa vez, luego pasaron las otras cosas... y eso y ya y...”. También tengo siempre la opción de decir: “- En realidad casi no te lo puedo contar. Imagínate que al llegar a Marte un tipo te pidiera que le describas las cenizas.” (Cortázar) (Diálogos simulados) Y justo ahora cambio más o menos (últimamente soy puro “más o menos”, me doy asco) de tema. Creo que eso sería una evasiva poética, las cenizas tienen siempre ese tono. Pero un marciano podría pedir que le describas las nalgas, y de un marciano uno puede pensar que no tiene un análogo de nalgas en su cuerpo que nos sacara rápido del problema. Señalarle las nuestras quizá tampoco baste. El problema está en que si uno dijera algo así, “imagínate que al llegar a Marte... etc.”, no queda claro qué es lo que uno quiere decir. ¿Es porque, incluso si un marciano hablara español y tuviera más o menos estructuras similares de pensamiento, no se lo podrías contar, es decir es simplemente difícil, más, imposible de explicar, o es porque tal vez no podría haber una traducción?... A los filósofos anglosajones les gusta pensar en esas cosas, recuerdo haber leído algo así en Putnam refiriéndose a otras teorías de otros tipos de otros lugares en otro tiempo. Por ejemplo, si las estructuras de pensamiento entre dos “hablantes” fueran muy distintas, una traducción seria muy complicada y no podría haber un verdadero diálogo, como si uno dijera gato señalando ese animal, mostrando ostensivamente lo que significa gato pero en la mente del otro sujeto no se entendiera igual, como en vez de “gato como un todo” el otro entendiera “partes separadas de gato”. Aunque pareciera que se están comunicando, estrictamente no lo hacen, es más un simulacro de diálogo; uno dice gato y el otro dice gato, pero no entienden lo mismo, aún cuando los dos señalan la misma cosa. A veces me pasa así con algunas personas, parece que hablamos y nos comunicamos, pero lo hacemos muy a medias.. Bueno, sí, sobre todo con las mujeres, pero de esto no deduzco, en lo que a mi experiencia se refiere, que mis estructuras-mentales sean esencialmente diferente a las de las mujeres. Talvez así sea, pero bueno, el punto es que no hablo mucho con hombres, o con la mayoría tengo sólo conversaciones superficial, incluso si hablamos de los temas más elevados de este mundo de chiste; luego no tengo suficiente material para hacer un diagnostico diferencial (yo y mi pinche ansia de escupir metáforas baratas). Así el hecho de que discrepe, o tenga esa sensación más con las mujeres, es, probablemente, sólo porque es el caso que hablo más con ellas. Y, por otra parte, esto es, más o menos (de nuevo dubitativo), una contradicción. Sí digo que hablo más con ellas, que es con ellas que tengo conversaciones menos superficiales y luego digo que es con ellas que tengo más esa sensación de hacer sólo simulacros de diálogos, de representar sólo, sin que tenga verdaderamente lugar cualquier posibilidad de dialogismo; qué chingados, entonces, estoy queriendo decir? Por el momento no sé. Así que cambio de tema. (hombres y mujeres) Creo que los hombres son feos... aquí debería usar esa estrategia sartriana de solidaridad con el otro, con el acusado, como “creo que los hombres somos feos”, pero no estoy seguro de ser un hombre, luego, tampoco estoy diciendo que sea gay, si no creo en Dios tampoco creo en el Diablo, o si le quitas la noche al día pues quien sabe que sea, por eso no creo en los monopolos magnéticos, por eso pienso que Paul Dirac estaba loco, que los físicos están locos, claro, aunque tengan toda la puta razón del mundo... eppur si muove (sin embargo se mueve) y todas esas cosas con las que vendrían a callarme la boca. Regresando, decía que los hombres me parecen feos, desde mi concepción estética demarcada en lo agradable y lo que puedo considerar bello (en un sentido limitado del término), así, simplemente me desagradan, los encuentro sin gracia, creo que en este sentido si debía decir “nos encuentro sin gracia”, incluso mentalmente, demasía básicos, así sean muy inteligentes, sin gracia, minimales, animales des-graciados y algunos desgraciados (aunque eso lo comparten con algunas mujeres). Creo que esto es una perversión, pero qué sería uno sin esas cosas. Del otro lado queda entonces mi admiración por las mujeres, el placer de sólo verlas, todos sus gestos, tan ávidos, que sé yo, todas ellas tan complicadas. Y aquí ya no sé cual sea la perversión y qué sea consecuencia de qué: de mi desagrado por los hombres nace mi admiración por las mujeres, o de mi admiración por las mujeres nace mi desagrado por los hombres. Hay que jugar a la patafísica, el huevo o la gallina, mi respuesta es que ninguno de los dos, pero si hay que dar una respuesta diría que la gallina, el problema no es irresoluble pero no estoy de humor para resolverlo hoy. Así que esto se está acabando.
(Detritos) *Queda, una confesión: creo que me enamoraría de cualquier mujer que llorara frente a una “obra de arte” por el puro hecho de encontrar algo ahí ante lo que no había otra cosa que hacer. Sería tan patético y tan bello, que yo, a mi vez no podría hacer otra cosa. *Queda, una aclaración: no tengo la menor idea de por qué terminé hablando de esto, pero aseguro que no lo hago porque la mujer esté de moda, porque quiera ganar adeptas, como esa táctica nefanda de Dawn Brown o como vergas se llame el estúpido que escribió el Código Da Vici. Digo: “Ahí donde se la ‘libera’, donde se la ‘deja hablar’, no se hace sino hablarla, esclavizarla, se la usa.” *Queda, labor comunitaria con mis comentarios hiper-optimistas sobre critica-literaria-entrespatines de las últimas novelas que he leído: “El primer hombre” (Camus): Malo, ni siquiera terminé de leerlo y nunca había hecho algo así. Se la pasamos porque lo sacaron de los borradores que llevaba consigo el día que falleció. “La insoportable levedad del ser” (Kundera): Buena onda, si le quitas las primeras páginas donde habla de Nietzsche y de mamadas filosóficas que ni son tan relevantes y que ni venían al caso, si no fuera de una forma accesoria. “Ensayo sobre la ceguera” (Saramago): Está bien, mientras no te llegue esa sensación de que es sólo un buen tratamiento, más o menos original, de la típica historia de zombis por contagio o de una pandemia (tipo “La peste”) como motivo para tener reflexiones profundas sobre la condición humana. “El evangelio según Jesucristo” (Saramago): Divertido, como que la tentación que hace el Diablo a Jesús es zoofílica, ofreciéndole que apacigüe sus deseos carnales cogiendose un cordero. Y está linda la historia de Jesús y María Magdalena, también cuando Magdalena se coge a Jesús. Triste, que Saramago no va más allá de hacer del mito de Jesús una tragedia griega. “Rayuela” (Cortázar): Recomendable. Pero tampoco está tan acá como se la dan los Argentinos. Estructuralmente es como un libro con las notas al final en vez de al pie de página. Si se está de humor para ver otra cosa, pues bueno, siempre se trata de eso, como ver elefantitos en las nubes. PD: Igual todos son buenos libros, sólo que mi mamá no me enseñó a adular. Y mamá aparece siempre que me pongo de mal humor, y talvez estoy de mal humor. Si fuera un critico, seguro todos los artistas me odiarían y utilizaría recursos como que “es mi envidia”, “mi frustración porque yo no tuve imaginación para escribir un libro”, “etcéteras”; así es-somos la gente *Queda, la frase del mes (una proposición útil para las discusiones): “Rien n’est nécessaire dont l’opposé est possible.” (nada que su opuesto sea posible es necesario) Leibniz *Queda, lo último que pudo registrar mi cuerpo en la pantalla, sobre mi tesis, antes del pasado bloqueo de mi cerebro: “Nudo gordiano, impasse, quiasmatismo irreducible, a-irredentible reducto, más, un reducto sin puertas ni ventanas, un trompe la lógica, trompe la consistencia. Lo mismo, más problemas del lenguaje, de uso, de polisemantismo, de “incocistesismo”, de desdefinicionismo, de a-conceptualismo, de la historia (por si no fuera poco) de este mismo nombre, “de las historias de la historia”. Invocar más paradojas. Y el problema ni siquiera termina allí o ahí, ni siquiera es tan simple; no es esta simple abstrusidad.” ¿Qué? ¿Me lo puede repetir? Creo que igual que los modernos no podían ser no-modernos en la modernidad, nosotros no podemos no ser posmodernos en la posmodernidad. Na... que va... Mañana podría ser un cavernícola, si quisiera.. pero como no quiero. Bueno: Disfruten... o sufran o guatever: vous n'etês pas obligé.
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Etiquetas: papilla-cerebro 30/1/08Mientras miraba él cerrarse los ojo de ella![]() Estaba la puerta del cuarto cerrada mientras él miraba. Había un frasco abierto, tirado sobre la superficie lustrosa del mueble cuyo nombre aún desconocía. No lo había pronunciado aún del todo. Sólo mamá, con los labios muy pegados. ¡Mamá, mamá! uno contra el otro y en medio ese sonido que encarnaba aquella presencia, que llamaba a ella con esa palabra tan adecuada. Como cuando le daba de su pecho y entre los labios de él estaba ella; sin aún ser llamada. Miraba él, entonces, el frasco, como una cosa extraña para jugar, que derramaba fragmentos de colores, cuyo concepto específico de fragmento no le interesaba. Sólo pensaba jugar con ellos, quizá morderlos un poco. No pensaría que no todo lo que brilla es oro, y que aquello que parecía tan bueno a la vista sería tan malo a la lengua. Únicamente después de morder uno de estos había quedado totalmente convencido de que aquello no era para comerse. “Guaaag”, profería su pequeña boca y de ella escurrían pedacitos de gelatina coloreada e insípida y una sustancia blanca extremadamente amarga como las semillas de limón que alguna vez había mordido en otro experimento parecido. Escupía, la saliva se derramaba desde su boca atravesando la barbilla, veloz pero no tanto, y se impactaba en su playera, donde el acto quedaba registrado. Como lluvia en la banqueta o un recuerdo que caduca pronto. Era extraño que ella no viniera a increparle por sus actos, alguna mirada severa que esperaba a sus espaldas, su voz en un tono muy distinto de cuando ella lo tomaba en sus brazos y lo retenía un momento oprimiéndolo contra su pecho. En ese momento sólo a él quería, únicamente era él, y no tenía que hacer nada, sólo él, sólo ser. Y para ello no se había esforzado aún demasiado. Más ella, con su sufrimiento de madre y los dolores de parto y los eternos días de gestación, mareos, vómito, engordar, las estrías del vientre y todo aquello, el llanto, toda esa esperanza que se atora en la garganta y no deja hablar. Aún así no venía ella a hacer reclamo alguno, a decirle “No” y que no lo volviera a hacer. ![]()
Miraba él cerrarse los ojos de ella, sobre los que se acostaba la cansada muerte diciendo adiós con las mojadas pestañas. Una última lágrima cayó, no produjo sonido alguno, como a veces la vida cuando parte.
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Etiquetas: cuentos 20/1/08Terrorismo religioso-astrológico-metafísico-ciberespacialEn los millones de información que inciden en una cuenta de correo electrónico se encuentra aquella constituida por las cadenas. Cuyo género se halla dividido en diversísimas especies: las de apoyo comunitario, las del fraude descarado, las de chistes malos o buenos, las de los buenos sentimientos, las que servirán para salvar el mundo, las que generarán alguna insipiente conciencia social, las vulgares, las violentas, las falsas, las no escuchadas, las que están de más, las de alguna imagen o suceso espectacular; las que, en fin, simplemente viajan como detritos en las tuberías ciberespaciales desprovistas de todo olor como amenaza posible, señal de peligro, fétida premonición para desvelar el riesgo que se corre en abrirlas (alguna de las desventajas de nuestra cultura audiovisual, de la mirada escamoteada por los ojos pegados alas pantallas, de los oídos conectados a los altoparlantes). De estas, están también las terrorista. Las que, ocultas tras una manto de “nada te cuesta”, “nada pierdes”, “no pasa nada”, se pavonean en nuestra bandeja de correo y circulan como la mierda en las cañerías, ahora des-cualificadas de algunas dimensiones estésicas. Están las de los lindos pensamientos filosóficos-orientales en las que te incitan a construir tu propio camino, a tomar las riendas de tu propia vida y, con nuevos bríos budístico-vegetarionos, dirigirte a mejores tierras plenas de abundancia y felicidad; acto seguido eres amenazado con años de mala suerte si no haces circular las amenazas, ese pequeño toque terrorista, sintomático a todo lo sobre natural. ¡Haced circular el terror de lo indesidible, dueños en potencia de su vida, únicos culpables de sus actos! Pequeña contradicción, supongo. Eres tú el dueño, lucha, y más y más “buenas-enseñanzas” de gurú de revista de caja de supermercado; para luego: "¡que siete años de mala suerte caigan sobre tu cabeza!" y más, y más, si no te sometes a hacer circular estos buenos sentimientos y buenísimos pensamientos. ¿Es que somos tan idiotas?.. En domingo la gente hace fila para devorar el cuerpo de cristo, luego de defecar en los excusados acústicos de los sacerdotes... que la palabra te salve, la confesión cura, habla, vomita, escupe, los oídos son alcantarillas, de sacerdote o de psicólogo...Y ya, no quiero ponerme violento. Pero son estas cosas, pequeñas, irrisorias, esas de “no pasa nada”, “nada te cuesta”... sólo las amenazas con años de mala suerte, o, peor, te morirás, te quedaras sin trabajo, algo le pasará a tu familia.. pero sigue, ve, que esta virgencita es buenísima, toda bondad, caridad... pero si no la haces circular, te saldrán hemorroides... Son esas pequeñas cosas, las que, en un sentido ético, no se distinguen de poner una bomba en un supermercado; tienen esa misma forma, se siguen valiendo del terror, del miedo. Si es que somos tan burdos, tan elementales, de menos concibamos mitos útiles: 100 años de mala suerte para el que viole un niño, 100 para el que abuse de una mujer, para el que abuse de un hombre, 5 si le das una mordida al poli, 10 por quedarte callado frente a alguna injusticia, 100 más si por tu mente pasó el pensamiento de “no es a mi: yo no soy mujer, yo no soy niño, yo no soy campesino, yo no soy indígena, etc.”.Se escucha todo esto tan simple y tan infantil. Ojalá las cosas fueran tan simples. De acá no se teme a veces ni el infierno, ni perder el paraíso; sólo de vez en vez hay un “más vale”, “no vaya a ser”. Del otro lado del mundo la gente se hace explotar, se dispara, se persigue, se amenaza, hace nacer el terror, lo siembra, lo cosecha... nosotros lo recibimos en recaditos electrónicos (“sí, mejor lo reenvío, no vaya a ser”), crece subrepticiamente en nuestra mente, nos satura livianamente (como esa pequeña sensación, trago saliva, cuando de pronto decimos “a la verga con Dios”, temiendo que un rayo nos caiga en la cabeza, venido directo desde el cielo, puro y tremendamente cálido, hasta el punto de la fundición corporal). En fin... a la mierda con el terrorismo, vístase como se vista.
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Etiquetas: sin nada que hacer...
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"Estos muertos son míos" P.
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